Caracas.- En poco más de un mes se ha evidenciado lo delicado que es correr una media o un maratón, por el desgaste orgánico que implica. Tres experimentados fondistas fallecieron en Buenos Aires, en Medellín y el domingo 30 de septiembre en la ciudad venezolana de San Cristóbal, en el maratón Táchira 42K.
El 26 de agosto se realizó la media de Buenos Aires y la nota triste fue la muerte de Osvaldo Norberto Carrizo, de 55 años,como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio y fibrilación ventricular. No era un deportista improvisado. Había participado de competencias similares y por meses estuvo preparándose para el evento.
Según familiares había realizado todos los chequeos necesarios y obligatorios para participar de la competencia: análisis de orina, de sangre, ecocardiograma, ergometría y ecodoppler. Se trataba de un corredor experimentado y un apasionado de la actividad.
Tres semanas después, en el maratón de Medellín, murió Juan Camilo Arboleda, docente de periodismo de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia. Según las primeras informaciones sufrió un infarto.
El candidato a doctor en Humanidades de la Universidad Eafit, además de impartir clases en la facultad, participaba en distintas competencias de este tipo tanto a nivel local como nacional. Falleció prácticamente sobre la meta, mientras culminaba sus 21 kilómetros.
El domingo 30, en San Cristóbal, Reinaldo Paz, conocido como Pucha, no pudo completar el Táchira 42K. Según testigos, el fondista de unos 50 años colapsó en el kilómetro 17, aproximadamente. Los organismos de seguridad lo socorrieron en forma inmediata, pero poco pudieron hacer. Al parecer murió de un infarto.
Al igual que Carrizo y Arboleda, se trataba de un corredor con experiencia, con muy buen nivel. Deportista desde chico y ganador de su categoría en la edición de Táchira 42K 2017.
Hago este balance porque estamos a las puertas de iniciar la preparación para el Caracas 42K 2019, a realizarse el 17 de marzo, y debemos ser muy rigurosos con nuestros chequeos médicos. A veces la muerte simplemente llega, pero bien conviene que desde nuestro lado le obstaculicemos su llegada con una buena preparación física, nutricional y médica.
También hechos como estos obligan a que en este tipo de eventos haya equipos de salud muy sólidos.
A raíz de la muerte de Arboleda, la publicación colombiana Semana hizo una amplia investigación, que entre otros asuntos abordados, refiere a un trabajo que dio a conocer la revista European Heart Journal en 2016, donde se indica que “la tasa de sobrevivencia después de paros cardíacos, durante actividad deportiva, es usualmente menor al 20 por ciento”.
Y para lograr estar en ese 20 por ciento es fundamental el abordaje con los hombres y los equipos adecuados en los primeros minutos del percance.
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