Caracas.- El piramidal o piriforme es un pequeño músculo ubicado profundamente dentro de la región de la cadera y de la región glútea, que conecta el sacro (la región más baja de la columna) con el fémur (hueso del muslo), que al correr sufre tensiones elevadas que pueden generar acortamiento o alteraciones por sobreesfuerzo.
Por su estrecha relación con el nervio ciático (que pasa por debajo del músculo piriforme), las alteraciones del piramidal pueden provocar dolor que en ocasiones se confunde con ciática. Este tipo de problemas suele ser conocido como síndrome del piriforme, el cual puede generar un dolor que se irradia a toda la pierna.
El dolor piramidal tiende a ser mayor al estar sentado y en algunos casos es tan grande, que quienes padecen de esta lesión suelen relatar sensaciones de debilidad, rigidez y una restricción general del movimiento. Además de dolor, puede haber sensación de hormigueo y entumecimiento en la pierna.
Entre las causas más comunes de esta lesión están las siguientes:
- Músculo piramidal acortado, por lo que es clave estirar.
- Sobrecarga de entrenamientos.
- Debilidad muscular (especialmente de los glúteos).
- Mala postura al correr (muchos corren con la cintura doblada y/o como si estuvieran sentados).
Otras causas no directamente relacionadas con el running son la colocación de una inyección intramuscular mal puesta, una caída fuerte, pasar demasiado tiempo sentados y estar mucho tiempo detrás de un volante, tal como le ocurre a los transportistas.
Para corregir esta dolencia es fundamental los estiramientos del piramidal, así como del resto de músculos de la cadera. Es esencial que al terminar de correr incluyas una completa sesión de estiramientos de tus glúteos y caderas.
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Fuente: Runfitners.com
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