Este jueves escribía sobre lo que para muchos podía ser la gran sorpresa del Mundial de Atletismo: el triunfo de un hombre blanco, en este caso del azerbayano de nacionalidad turca Ramil Guliyev, en la final de 200 metros planos con tiempo de 20.09. Hoy una estadounidense logró lo que para muchos era inalcanzable: relegar a un segundo plano a Kenia en los 3.000 metros con obstáculos.
Emma Coburn, una hermosa rubia medallista de bronce en los Juegos de Río 2016, dio a Estados Unidos la primera medalla femenina -y de oro- en los 3.000 m obstáculos de unos mundiales al batir con nuevo récord de los campeonatos (9:02.58) a las keniatas, siempre favoritas en esta disciplina.
Luego de la última trampa de agua, Coburn se vino con todo junto con su compatriota Courtney Freerichs, que logró récord personal con 9:03.77, para sorprender a Kenia y especialmente a la subcampeona olímpica Hyvin Jepkemoi (tercera), que cometió un grave error en carrera al equivocar la ruta, pues en una de las vueltas olvidó pasar la ría y debió devolverse, saltar el obstáculo, caer en el agua y seguir. Una vuelta después estaba otra vez con las líderes, pero creo que ese esfuerzo no le permitió aguantar el remate de las chicas norteamericanas.
Las llamadas a acompañar a Jepkemoi en el podio, la bahrainí Ruth Jebet, campeona olímpica y plusmarquista mundial (8:52.78), de 20 años, y la keniata Celliphine Chespol, de 18 años y quien estaba al frente del ranking mundial con 8:58.78 (récord mundial sub-20), se vieron disminuidas en la última vuelta, luego de enfrascarse en un interesante duelo en punta.
No hay duda que este ha sido el mundial de las sorpresas. Si no que lo diga Jamaica, acostumbrada a ocupar lo más alto del podio en 100 metros y 200 tanto en femenino como en masculino, y en Londres ni siquiera pudo llegar a la final de los 200 metros.
@42kilometros
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