Seis muertos en dos días ¿Debe limitarse más el acceso al Everest?

Me concentro en escribir sobre carreras, pero las fotografías recientes de números alpinistas intentando hacer cumbre en el Everest y la muerte de seis de ellos entre miércoles y jueves precisamente por la cola que se generó para esperar el turno de hacer cumbre, me ha llevado hoy a plantear la interrogante con la que he titulado mi escrito.

Este 22 de mayo se batieron todos los récords de ascensos en una misma jornada, cuando más de 200 alpinistas llegaron a lo más alto. Según el diario español El País, los montañistas formaron un atasco de varias horas mientras esperaban en un estrecho paso de la cresta sureste.

Después de llegar a la cima, fallecieron el estadounidense Donald Lynn Cash y la india Anjali Kulkarni, ambos de 55 años. Arun Trek, organizador de la expedición de Kulkarni, atribuyó el accidente al excesivo flujo de montañeros, algo que retrasó su descenso.

“Hoy viernes se ha informado de la muerte de otros cuatro alpinistas. Se trata de los indios Kalpana Das, de 52 años; Nihal Bagwan, de 27 años, y Dhurba Bista, de 33 años. Los dos primeros perecieron cuando descendían de la misma cima tras soportar horas de embotellamiento. El tercero falleció mientras guiaba a sus clientes a la montaña, según dijo su empleador, Anil Bhattarai, de Himalayan Ecstasy Treks, a la agencia de noticias France Presse. Un cuarto escalador, un austriaco de 65 años, murió en la ruta tibetana, menos transitada que la nepalí, según anunció el organizador de su expedición”, agregó El País.

Gyanendra Shrestha, representante del Ministerio de Turismo de Nepal, declaró que «ha sido un día de mucho tráfico. Las expediciones se quejan de que hay que esperar dos o más horas para llegar a la cumbre«.

La pasada temporada se batió el récord de ascensos al Everest (8.848 metros de altitud): 802 personas pisaron el techo del planeta. Cinco alpinistas murieron en el intento. Lamentablemente, en lo que va de año el número se ubica en ocho, seis en dos días esta semana.

De acuerdo al Himalayan database, un 64% de los ascensos se dan desde Nepal y el 36% desde China.  En el intento han fallecido 288 personas. Abril y mayo son los meses más favorables para escalar el Everest.

La masificación, un riesgo

En 2012 se produjo otro atasco cuando 260 alpinistas intentaron llegar a la cumbre en un mismo día aprovechando el buen tiempo. Eso causó cola en el famoso escalón Hillary, una roca vertical de 12 metros que supone el último gran obstáculo antes de hacer cumbre. En esa ocasión, 179 personas llegaron y cuatro perecieron por cansancio y mal de altura cuando regresaban.

Entre miércoles y jueves, al menos 500 personas coronaron el Everest, que según este diario español cuesta entre 26.000 y 115.000 euros.

«La masificación es un gran problema porque la ruta se ha vuelto peligrosa y hay mucho riesgo. El excesivo tráfico ha hecho que la ascensión al Everest se vuelva mucho más difícil», comentó Nivesh Karki, gerente de una de las empresas organizadoras de viajes, Pioneer Adventure, reseñó El Mundo.

Lo que ha ocurrido es muy grave. Y creo que el problema tiene que ver con la masificación, que además ha propiciado un gran impacto ambiental. Las imágenes que han circulado relacionadas con la cantidad de basura que dejan en el techo del mundo ameritan algún tipo de medidas.

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