Aprende de las lesiones

A ninguno nos gusta escuchar la palabra lesión, pero qué difícil es realizar un plan de entrenamiento exento de lesiones. Lo importante en estos casos es no desesperar, darle la atención debida y aprender de la experiencia para evitar repetirla en un futuro.

Lo primero que hay que hacer es saber diferenciar un simple dolor producto del cansancio por los entrenamientos, a una molestia que sea síntoma de una lesión. Hay una frase que es común en esta actividad: escucha todo el tiempo a tu cuerpo. Y así hay que hacerlo. Es imprescindible conocerlo palmo a palmo y estar atentos a cualquiera de estos síntomas y a su evolución. Ante la menor sospecha de que hay una lesión, detén tus entrenamientos de inmediato.

La gran mayoría de las lesiones de los corredores se da por sobre entrenamiento o repetición de un movimiento mecánicamente incorrecto, por lo que cada kilómetro que sigas haciendo empeorará la situación.

Ante síntomas como dolores en las articulaciones, tendones o músculos, especialmente cuando son asimétricos y se dan más en una pierna que en otra, consulta lo antes posible a un especialista. Un diagnóstico permitirá saber de qué se trata, y así atacar el molesto síntoma pero sobre todo la causa. A veces un cambio de calzado, una plantilla recetada, o simplemente una baja en el volumen de entrenamiento puede ser la solución.

Seis consejos para minimizar la recurrencia de lesiones

Calienta: Se trate de entrenamiento o de competencia, hay que preparar al cuerpo para rendir mejor. Unos 10-15 minutos suave de trote van bien. Nunca hagas trabajos de velocidad sin calentar, pues las posibilidades de lesiones son altas. Antes de competir el calentamiento es clave.

Evita sobreentrenarte: el entrenamiento debe ser progresivo y los incrementos graduales tanto en intensidad como en kilometraje.  Si se intenta hacer demasiado, en poco tiempo, es poco probable que el cuerpo se pueda adaptar a esa nueva realidad.

No olvides la técnica de carrera. Trabajar en la forma de correr hace al corredor más eficiente.

Evita entrenamientos duros dos días consecutivos.

Nunca corras con dolor. Aprende a distinguir el dolor del cansancio, Si sientes las piernas pesadas, modera los entrenamientos y evita los trabajos muy duros. Es preferible un día más de descanso, que entrar en un paro por lesión.

Estira. Al terminar de correr realiza tu rutina de estiramientos, focalizando en los miembros inferiores.  Los estiramientos son un gran aliado para evitar lesiones.

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